Quién, sino yo, puede arrancarme de este damero
de negros días y noches blancas.
Quién, mejor que yo, podría salvarme.
Nadie.
No basta un amigo, ni siquiera el del alma
para sacarme de esta celda cuyos barrotes
pulí con el mimo del condenado.
Día a día, encerrándome, aumentando la pena.
Pero mío es el poder y más tarde
sólo mía será la gloria.
No me hago caso, afuera hace frío, es de noche
y a ratos llueve.
Sólo unos versos deslavazados
para acunarme
esta noche.
lunes 22 de febrero de 2010
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2 comentarios:
La veo muy inspirada.
¡Felicidades!
Gracias, Tordon.
¿Ha terminado ya su empacho de mundo real y está listo para volver al virtual?
Besos,
A.
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