En ese territorio que no es del todo mío
porque es obligatorio contar con la memoria
de aquellos que me cuentan.
En ese país ya desaparecido, anegado
por los años, las prisas,
obligaciones, el imperativo del control,
eso que llaman madurez.
En esa galaxia ahora inaccesible y olvidada,
perseguía mariposas, siempre torpe,
y dientes de león.
En eso consistía el juego. Buscar, seguir,
admirarme del blanco sobre la amapola,
dejar que se me escaparan entre los dedos.
Ahora, cientos de canas y arrugas más tarde,
mucha menos inocencia, algo más de sabiduría,
algunos secretos desvelados,
sueños que resultaron pesadillas,
ahora, decía, en este cuarto que llamo presente,
persigo palabras, renglones, párrafos enteros.
Igual que entonces, se escapan.
Ése es el juego.
sábado, 30 de mayo de 2009
lunes, 25 de mayo de 2009
Tiritas para el alma
“Tienes que rehacer tu vida” era una de las frases que más escuchaba, de compañeros, amigos y familia. Le ponía nervioso el significado implícito, que todos parecían aceptar sin cuestionarlo. Otra de las más populares era “no es el fin del mundo, a todos nos ha dejado alguna vez una mujer”. Cierto, no era el fin del mundo con mayúsculas, el del planeta Tierra, pero sí era el fin de su mundo, el que había construido junto a ella. “Todo lo miras a través del cristal que te puso delante de los ojos”, ésa del amigo que más confianza tenía. No quería que eso cambiara, sería peor que una traición, sería olvidarla.
Esa mañana consiguió por primera vez leer el periódico hasta la sección de anuncios. “Se alquilan tiritas para el alma. Honestidad garantizada”. Con más curiosidad que fe, llamó al teléfono impreso y concertó una cita. Dos horas después, frente a frente con el comerciante, aprendió que las tiritas no le servirían. Literalmente, le dijo que necesitaba un trasplante.
domingo, 24 de mayo de 2009
Admiración
Cera perdida
Ha sido muy laborioso, pero aquí estás por fin, en la peana junto a mi lecho que jamás debiste abandonar. Ahora puedo admirarte sin límites y tus pupilas de bronce sólo mostrarán mi reflejo. Noche tras noche a mi lado, como debe ser, hasta el fin del tiempo.
Literatura
Le adoraba. Compró todos sus libros, ensayos que hablaban de sus libros, biografías, hasta tesis y sesudas disquisiciones de académicos. Tenía que saberlo absolutamente todo de él, dónde se inspiró para escribir ese cuento, qué musa le dijo al oído otro verso. Necesitaba averiguar si era cierto que su mejor relato nació en una noche de borrachera y sexo. Una vez leído todo, que no explicaba de verdad nada, consiguió una Ouija, incapaz de desalentarse por algo tan arbitrario como la fecha de nacimiento.
Ha sido muy laborioso, pero aquí estás por fin, en la peana junto a mi lecho que jamás debiste abandonar. Ahora puedo admirarte sin límites y tus pupilas de bronce sólo mostrarán mi reflejo. Noche tras noche a mi lado, como debe ser, hasta el fin del tiempo.
Literatura
Le adoraba. Compró todos sus libros, ensayos que hablaban de sus libros, biografías, hasta tesis y sesudas disquisiciones de académicos. Tenía que saberlo absolutamente todo de él, dónde se inspiró para escribir ese cuento, qué musa le dijo al oído otro verso. Necesitaba averiguar si era cierto que su mejor relato nació en una noche de borrachera y sexo. Una vez leído todo, que no explicaba de verdad nada, consiguió una Ouija, incapaz de desalentarse por algo tan arbitrario como la fecha de nacimiento.
viernes, 22 de mayo de 2009
Solaparnos
Rápido, un deseo antes de que se pierda
esa estrella
en el resto de la noche.
Decirlo es fácil.
Quiero solaparme contigo.
Entiéndeme. No hablo de bailar acompasados
con idéntica cadencia,
ni del ardoroso encaje de nuestros cuerpos
bajo la sábana
ni siquiera del roce de tu sexo en el mío,
cuando te deseo.
No te equivoques. Quiero que te solapes conmigo,
no hundirme en el pozo de tu agenda.
Desdeño el tiempo que me regalas
envuelto en papel de colores
y un lazo esplendoroso.
No quiero saber el color de tus trajes, ni zurcir
los retazos de tus sueños
con el hilo de la monotonía.
Quiero que te solapes conmigo, y bastaría
un instante
para dar por buena la vida.
esa estrella
en el resto de la noche.
Decirlo es fácil.
Quiero solaparme contigo.
Entiéndeme. No hablo de bailar acompasados
con idéntica cadencia,
ni del ardoroso encaje de nuestros cuerpos
bajo la sábana
ni siquiera del roce de tu sexo en el mío,
cuando te deseo.
No te equivoques. Quiero que te solapes conmigo,
no hundirme en el pozo de tu agenda.
Desdeño el tiempo que me regalas
envuelto en papel de colores
y un lazo esplendoroso.
No quiero saber el color de tus trajes, ni zurcir
los retazos de tus sueños
con el hilo de la monotonía.
Quiero que te solapes conmigo, y bastaría
un instante
para dar por buena la vida.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Hartazgos y harturas
Hemoderivados
- Mamá, por favor, sólo una más, te lo prometo.
- La última vez que dijiste eso acabaste con dolor de tripa.
- De verdad, que todavía no estoy tan lleno.
- Vale, pero recuerda que somos vampiros civilizados; limítate a los concentrados y deja en paz esas bolsas de plaquetas.
Muerte
Dos mil años vigilando como me convierto en un pergamino en el que nadie ha escrito siquiera un verso. Dos mil años inmóvil, sin poder espantar las termitas que recorren mis miembros. Dos mil años de ser un despojo lleno de vendas y objetos. ¿Nadie se apiadará de mí? ¿No hay un verdugo bien dispuesto?
Trabajo
Estimado padrone:
Durante años he sido su más fiel ayudante, bastaba un leve movimiento de su mano para que la mía ejecutara la misión, sin fallarle nunca. Pero todo llega a su final y he decidido pedirle la cuenta. Aprovecho la ocasión para recordarle la extraordinaria de 2005, que nunca llegó, y la prima prometida en el último caso.
Atentamente, se despide su fiel servidor,
Tomasso
Tomasso
(Encontrado en el bolsillo de un traje robado)
Vida
Bien podría ser al revés: la noche acaba en un atardecer y a éste le sigue el alba con su luz momentáneamente cruel. Pero no es así; amanecer, cénit, ocaso, oscuridad. Aunque fuera, nada iba a cambiar. Mis años no siguen la luz, sino rutinas invariables sin posibilidad de huida. O tal vez la huida sería otra rutina más, una costumbre de escape. Me puede ya esta vida.
domingo, 17 de mayo de 2009
Dificultades
Mercado
Elección
- Siempre me ha gustado pensar en mí misma como una chica lanzada.
- ¿Lanzada? Si ni siquiera has sido capaz de darme un beso.
- Sí, cuando nos hemos encontrado.
- Ésos no cuentan, puro formalismo. Un beso de verdad.
- Se me ocurren muchos motivos para hacerlo, y sólo uno para no hacerlo.
- Venga, enumera.
- Porque sí. O cambiando la entonación, ¿por qué no? Porque ahí fuera todavía hace frío, por el alcohol de esta copa que me suelta la lengua. Porque me gustan tus labios. Por el subidón. Porque, desde que te he visto, tengo ganas de enredar los dedos en tu nuca.
- ¿Y el motivo por el que no?- Pensar que a ti no te gustaría. Que te quedarías inerte, como una estatua de hielo.
- ¿Y qué decides?
Escribir
Conozco las letras, me sé sus curvas y rincones. Puedo juntarlas con rabitos inverosímiles y formar palabras. Incluso, una vez aprendidas sus exquisitas reglas, pongo una palabra detrás de otra, y otra más que la sigue. Parece imposible, pero ha nacido una frase. En un arranque de atrevimiento creo un párrafo y el orondo punto final que lo cierra. Letras, palabras, frases, puntos y comas. Y resultados tan distintos. Soy una impostora. Yo no sé escribir.
sábado, 16 de mayo de 2009
Piedras
Acostumbrada desde niña a las omnipresentes escenas de la Sagrada Lapidación que decoraban todos los espacios públicos y privados de la ciudad, ignoró la escultura que presidía la Plaza Grande. Volvía a casa después de las clases del primer curso de Litología; sí, Gema pertenecía al estrato superior, el de los impares, seleccionados desde la cuna para atender las necesidades espirituales de los demás, que eran emparejados para siempre según el criterio infalible de los sacerdotes.
Al cruzar la calle casi la atropelló un coche, y una vez en casa se le olvidó el beso ritual, lo que llamó la atención de su padre. Buena chica de siempre, tan reservada que a veces parecía poco dotada, esos días estaba como ausente, no participaba con tanta dedicación en los ritos del Poderoso Cuarzo Rosa y permanecía horas en su habitación. Ella ni se dio cuenta de la mirada interrogadora. Demasiado ocupada buscando un nombre, saber qué era eso que sentía, por qué la mera aparición de Pedro la provocaba taquicardias, sudores, sensaciones parecidas a volar, a desleírse en su propio ser. Fiel a uno de los Pétreos Principios, “sólo lo que tiene nombre existe”, buscó en diccionarios y enciclopedias, sin éxito, preguntó discretamente a gente de confianza: nadie había sentido nunca algo así. O eso decían. Su abuelo le contó una historia de cuando era niño: limpiando la fachada de la catedral había encontrado una inscripción muy borrosa “Prohibido enamorarse”. Le dijeron que siglos atrás, esa maldita costumbre había estado a punto de acabar con el Pueblo Elegido y no quedó más remedio que prohibirla; con el tiempo, hasta la palabra cayó en el olvido y nadie sabía lo que significaba. Pero un anciano al que cuidaba, antes de convertirse en un proscrito y abandonar la ciudad, le dijo en susurros su significado y al abuelo le parecía recordarlo al oír a Gema.
Pasaban los días, cada vez era peor, se aproximaba la fecha de hacer efectivos los emparejamientos, la fiesta grande en la que ella participaría como auxiliar de ritos, con todos los de su clase. Y creía morirse y no sabía por qué. La tarde antes de la ceremonia la pasó encerrada en los sótanos de la biblioteca, estudiante ejemplar. En un libro polvoriento de hojas frágiles titulado “Diccionario de Sinónimos y Antónimos” encontró la palabra del abuelo. Así que era eso, lo que murmuraban en corrillos los estudiantes de quinto, dedicado todo el curso a conocerlo bien para poder realizar la Anulación, que otros llamaban exorcismo. Una de las tareas sagradas y secretas de los sacerdotes, que ella aprendería a su debido tiempo, cómo combatir esa plaga terrible, la sublimación*.
La encontraron al día siguiente, cubierta de sangre y páginas rotas de un libro.
*Sublimación: paso del estado sólido al gaseoso
jueves, 14 de mayo de 2009
Worrying
Al principio no me preocupé mucho. Después del accidente, pensé que no sentir pena cuando murió el abuelo era hasta normal. Me estaba recuperando, todo parecía ir bien. Volví a trabajar, a ser el mismo jefe frío y distante de siempre que decían todos. En casa, mi mujer me reprochó que no me uniera a esa alegría desbordante que mostraron todos cuando el niño aprobó Selectividad. Poco después murió mi madre, y entonces sí me lo tomé en serio. Ahora me dedico a analizarme, exponiéndome adrede a distintas situaciones, y una y otra vez obtengo el mismo resultado. ¿Tendrá que morir mi hija para que yo sienta algo? No lo soporto, hasta se me ha ocurrido esa aberración, esta angustia de no poder sentir me está matando.
martes, 12 de mayo de 2009
Vacío
Estoy preñada de vacío.
Sin luz, ni colores. No es negro, ni blanco.
Sin sonidos.
Sin caricias.
A ratos, pero sólo a ratos
se cuela la alegría por una rendija
que todavía no ha sido ocupada.
Y corre rápido un arco iris, suenan sonrisas
el aire huele a primavera recién estrenada
y me sorprende el sabor de un beso.
Pero cada vez menos.
Estoy preñada de vacío, y cuando llegue el día
pariré un monstruo de nada.
Agitará sus bracitos, se aferrará a mi pecho,
querrá que le quieran, insistirá en vivir.
Pero eso será luego.
Ahora estoy preñada de vacío, y ya es tarde.
Sin luz, ni colores. No es negro, ni blanco.
Sin sonidos.
Sin caricias.
A ratos, pero sólo a ratos
se cuela la alegría por una rendija
que todavía no ha sido ocupada.
Y corre rápido un arco iris, suenan sonrisas
el aire huele a primavera recién estrenada
y me sorprende el sabor de un beso.
Pero cada vez menos.
Estoy preñada de vacío, y cuando llegue el día
pariré un monstruo de nada.
Agitará sus bracitos, se aferrará a mi pecho,
querrá que le quieran, insistirá en vivir.
Pero eso será luego.
Ahora estoy preñada de vacío, y ya es tarde.
sábado, 9 de mayo de 2009
Blogosfera V
Poesía sin red
Lunes 6 de abril de 2009
Dioses
Venid a mi lado esta noche
la nave va a partir
y no me han entregado mapas.
Os necesito conmigo esta noche
en el mar de aguas negras
que reniega de faros.
Convertidme en Odiseo esta noche
para que las sirenas no logren
entorpecer mi camino.
Para llegar con el alba
a mi puerto, tu cuerpo,
mi amada.
Sólo esta noche.
Publicado por DiEgo en 22.40 66 comentarios
Miércoles 8 de abril de 2009
Máscaras
Yelmo, coraza, peto
el hierro que cubre mi cara.
Capa negra, camisa que roza el pecho
máscara de plumas.
Ya me he despojado de todo.
Mírame, ahora sí estoy desnudo.
No tengo piel ni músculos ni arterias.
Sólo soy un poema.
Publicado por DiEgo en 23.01 59 comentarios
Lunes 13 de abril de 2009
Sin título
DiEgo ha muerto ---- DiEgo ha muerto ---- DiEgo ha muerto
Publicado por AlterdiEgo en 10.44 102 comentarios
Lunes 4 de mayo de 2009
Revelación
DiEgo nunca murió, porque jamás ha existido. Es un personaje, una máscara, es sólo un deseo que se desvanece en el aire. Es un poema.
Yo, el escribiente, no soy DiEgo. Cierto que los textos que él se arroga salen de mi pluma, pero ahí empieza y termina nuestra relación. El resto se debe exclusivamente a vuestra imaginación, lectores y comentaristas.
Los sentidos comentarios de pésame ante la muerte del personaje me llevan a escribir estas líneas. Es imposible no conmoverse ante esas manifestaciones de duelo, más que ante los halagos que mi poesía suscitaba. Gracias por todo.
Publicado por DiEgo en 0:26
1 comentarios
Serena dijo...
4 de mayo de 2009 0:29
Lunes 6 de abril de 2009
Dioses
Venid a mi lado esta noche
la nave va a partir
y no me han entregado mapas.
Os necesito conmigo esta noche
en el mar de aguas negras
que reniega de faros.
Convertidme en Odiseo esta noche
para que las sirenas no logren
entorpecer mi camino.
Para llegar con el alba
a mi puerto, tu cuerpo,
mi amada.
Sólo esta noche.
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Miércoles 8 de abril de 2009
Máscaras
Yelmo, coraza, peto
el hierro que cubre mi cara.
Capa negra, camisa que roza el pecho
máscara de plumas.
Ya me he despojado de todo.
Mírame, ahora sí estoy desnudo.
No tengo piel ni músculos ni arterias.
Sólo soy un poema.
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Lunes 13 de abril de 2009
Sin título
DiEgo ha muerto ---- DiEgo ha muerto ---- DiEgo ha muerto
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Lunes 4 de mayo de 2009
DiEgo nunca murió, porque jamás ha existido. Es un personaje, una máscara, es sólo un deseo que se desvanece en el aire. Es un poema.
Yo, el escribiente, no soy DiEgo. Cierto que los textos que él se arroga salen de mi pluma, pero ahí empieza y termina nuestra relación. El resto se debe exclusivamente a vuestra imaginación, lectores y comentaristas.
Los sentidos comentarios de pésame ante la muerte del personaje me llevan a escribir estas líneas. Es imposible no conmoverse ante esas manifestaciones de duelo, más que ante los halagos que mi poesía suscitaba. Gracias por todo.
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1 comentarios
Serena dijo...
Asesino! Tú has matado a DiEgo!
4 de mayo de 2009 0:29
martes, 5 de mayo de 2009
Medidas de tiempo
Segundo
En Madrid, tiempo que transcurre desde que el semáforo se pone verde hasta que oyes el primer pitido, cuando tu coche es el primero de la fila y por alguna razón inexplicable, todavía no has arrancado.
Amor con fecha de caducidad
- Hasta el 1 de septiembre, nos quedan 12.144 besos normales, 3.406 muerdos (asumiendo un promedio de tres minutos para cada uno) y 7.224 minutos de ir cogidos de la mano –dijo él, calculadora en ristre.
Y en ese momento, ella decidió romperle la estadística.
Una tarde
Iba a merendar a casa de su abuela, andando rápido por la promesa de rosquillas fritas. En la cocina se detuvo en seco: había visita; esa prima del pueblo lejano perpetuamente de negro (¿era el marido quien había muerto en la guerra?), que parecía una bruja con verrugas y pelos negros en la cara, que sólo sabía hablar de desgracias y en suspiros. Era muy fácil saber cuánto tiempo llevaba y cuánto quedaba para que volvieran las risas, sólo había que contar los vasos medio vacíos de la encimera. Echó un vistazo rápido: seis. Se escondió en el baño para ahorrarse el ritual de besos rasposos y soñó con las rosquillas.
Duelo
- Al principio me decían que sólo necesitaba tiempo, hojas de calendario, para superar el fin de nuestro amor tan perfecto. Mentira. Luego vinieron reproches, incluso amenazas, hasta te insultaron asegurando que era mi recuerdo distorsionado y tu muerte lo que hacía que fuera una historia de amor especial, que hubiera sido un amor de juventud como tantos otros. Ya no queda nadie que me conociera entonces, por fin me han dejado tranquila. Enseguida bajo a verte, a darte un beso de buenas noches, en esa cara que ya es una blanca calavera. Para siempre.
sábado, 2 de mayo de 2009
Impaciencia
El semáforo ya está en verde, pero el coche de delante sigue parado. Grito sin voz a su conductora que deje de atusarse el pelo y arranque de una vez. La mano sobre el claxon, no, molesta. Ya arranca. En la primera rotonda la pierdo de vista. Mejor. En la segunda me obligan a un frenazo brusco, vale ya de inútiles al volante. Se acaban las rotondas. M-30 despejada. Ahí está la salida. Doce semáforos y llegaré a casa. Por fin. Ducha muy rápida, el cuidadoso despeinado del pelo tarda algo más en fraguarse. Poco más y estoy lista. Llego una hora y tres minutos antes a la cita. Maldito Swatch. Una exposición cercana, fotos, mejor que desgastar la acera. Sin expectativas, sin expectativas, como un mantra. Llega la hora y el citado. Paseamos, tengo que acordarme continuamente de aflojar el paso. Charla no demasiado intrascendente, cena sin velas. Ya vienen las copas. Su mano que se acerca, la mía que responde. Suena su móvil. Retirada. Manos en stand by hasta dentro de dos semanas. Vuelvo a casa. A dormir. Un día más o más bien, un día menos.
miércoles, 29 de abril de 2009
Blogosfera IV
No llencis les cartes d’amor
Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.
- Buenos días. Le atiende xxxx xxxxx, de Google España. ¿En qué puedo ayudarle?
- Perdona, ¿podrías hablar un poco más despacio?
- ¿Cuál es exactamente tu reclamación?
- No puedo contestarte a esa pregunta.
- La compañía establece planes de actuación para los próximos dos años, planes que obviamente, no te puedo contar. La gratuidad de los servicios está garantizada ahora mismo, hemos puesto en marcha una campaña para que los usuarios puedan obtener beneficios ../..
- ¿Dentro de cincuenta años, por ejemplo?
- ¿Eternos?
- Me temo que no puedo ayudarte. Buenos días
Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.
Joan Margarit
En el piso 26 de Torre Picasso, Madrid.
En el piso 26 de Torre Picasso, Madrid.
- Buenos días. Le atiende xxxx xxxxx, de Google España. ¿En qué puedo ayudarle?
- Perdona, ¿podrías hablar un poco más despacio?
- ¿Cuál es exactamente tu reclamación?
- No puedo contestarte a esa pregunta.
- La compañía establece planes de actuación para los próximos dos años, planes que obviamente, no te puedo contar. La gratuidad de los servicios está garantizada ahora mismo, hemos puesto en marcha una campaña para que los usuarios puedan obtener beneficios ../..
- ¿Dentro de cincuenta años, por ejemplo?
- ¿Eternos?
- Me temo que no puedo ayudarte. Buenos días
domingo, 26 de abril de 2009
Ángulos
Como cada noche, abrió la cama formando con las sábanas un ángulo de 45º; la práctica hacía ya prescindible el goniómetro. Las zapatillas reposaban en el suelo, sin pisar ninguna línea, perfectamente alineadas. Después de calcular el seno y el coseno del ángulo que dibujaba la manga de la americana con el eje del galán, durmió tranquilo como un bebé.
Como cada día, se acicaló y se dirigió a su trabajo en la gran biblioteca, donde era muy apreciado, excepto cuando lo destinaron a la sección infantil. A punto estuvo de costarle un ingreso psiquiátrico. Desde hacía unos años trabajaba para completa satisfacción de todos en la zona de ciencias.
Era un día como cualquier otro hasta que apareció ella, rectilínea de perfecto rostro anguloso. La que siempre supo que vendría, ésa que otros llaman media naranja y él calificaba de ángulo complementario. Le pidió un tratado de trigonometría y su lengua se desató hasta invitarla a un café a la salida. Una primera cita muy larga, en la que ambos mintieron. Luego, incapaz de calcular la tangente de su enamoramiento, acabó ingresado.
jueves, 23 de abril de 2009
Un amor que se redujo a palabras
Todo empezó con la dedicatoria de un libro “A R.F.R., que me regaló la poesía”. Ella quiso saber si debía darse por aludida; al fin y al cabo, un libro de poemas para el octavo cumpleaños de un niño no suponía tanto mérito. Asistió a la presentación. Sí.
El reencuentro acabó en besos y versos en el hotel contratado. Luego vinieron las citas a escondidas, la pasión sin freno, la mudanza. Las sábanas compartidas, el cómo te gusta el café, la impostura de lo cotidiano. Siguieron juntos pese a rumores y envidias, rechazos cercanos y opiniones interesadas. Pero no pudieron vencer al imposible acompasar de sus cuerpos, a la incierta certidumbre de su futuro, a los celos de él por la ausencia de celos en ella. Se ahorraron los reproches.
Cuando ya todo hubo acabado, él escribió un poema y ella se embarcó en un taller literario.
miércoles, 22 de abril de 2009
De lo que no nombran los nombres
Al principio del siglo que acabó, una niña jugaba a la rayuela llevando en brazos a su hermana de meses. Del 1 al 2, y de ahí al 3, los dos pies en 4 y 5, más atenta a los rudimentos de matemáticas que a la pequeña envuelta en un mantón. Al llegar al salto más difícil, oyó detrás suyo un ruido sordo, no demasiado fuerte. Su hermanita dejó de respirar sobre el 7. La enterraron.
Voló el tiempo como sólo él sabe hacerlo. La niña que fue puso el nombre de la hermana muerta a su segunda hija. Un homenaje. La segunda hija creyó que su madre veía en ella la culpa y por eso no podía quererla.
El tiempo siguió haciendo su trabajo. La segunda hija tuvo también una segunda hija, y le impuso su nombre. Narcisismo. Imposición de voluntad frente a marido y familia política, quienes tenían preparado otro nombre de dos generaciones en caso de que fuera varón, nombre que ella jamás aceptó.
La tercera de la saga recibió estas historias desde niña. Nunca vio sombras de culpa en su abuela ni otra cosa distinta al orgullo en su madre. Y juró que jamás daría su nombre a una hija.
martes, 21 de abril de 2009
Blogosfera III
De: irisazul@warmmail.com
A:plumanegra@juamail.com
Asunto: ¡un año de mails!
Fecha: 3/3/2008
Fecha: 3/3/2008
Mi querido Sergio:
Hace un año que estamos en contacto, mucho ha llovido desde que me enviaste ese tierno mail en respuesta a una entrada de mi blog, tan tímido entonces que no te atreviste a ponerlo como comentario. Ha habido tantos desde entonces, hemos hablado de tantas cosas, que tengo la impresión de conocerte mejor que a alguno de mis amigos, aunque nunca te haya visto, y que tú sabes más cosas mías que otros muy cercanos.
Poco más por ahora, estoy preparando una nueva entrada en el blog y tengo la comida al fuego. Ya seguiremos hablando de ese último tema, pero no quería dejar pasar la ocasión de recordar este atípico aniversario; ya sabes, esas tonterías intrínsecamente femeninas por las que a veces me dejo llevar, como recordar qué música sonaba la primera vez que hice el amor.
Un beso apresurado,
Susana
Poco más por ahora, estoy preparando una nueva entrada en el blog y tengo la comida al fuego. Ya seguiremos hablando de ese último tema, pero no quería dejar pasar la ocasión de recordar este atípico aniversario; ya sabes, esas tonterías intrínsecamente femeninas por las que a veces me dejo llevar, como recordar qué música sonaba la primera vez que hice el amor.
Un beso apresurado,
Susana
De: plumanegra@juamail.com
A: irisazul@warmmail.com
Asunto: RE: ¡un año de mails!
Fecha: 3/3/2008
Fecha: 3/3/2008
Hola, Susana:
Me temo que para eso de los aniversarios soy un desastre, no me habría acordado. Echando la vista atrás, todos estos mails de ida y vuelta me han servido para conocer rincones oscuros de mí mismo que nunca antes había pisado, para sorprenderme de mi propia impaciencia al abrir el correo y, algo que nunca te agradeceré lo suficiente, para volver a escribir, como en la ya lejana adolescencia.
También a mí me ha sorprendido este mail cuando estaba rematando un poema para el blog. Espero que te guste.
Besos,
Sergio
De: alvarezabogados@luna.es
A: susanamartinez@warmmail.com
Asunto: Demanda
Fecha: 7/06/2008
También a mí me ha sorprendido este mail cuando estaba rematando un poema para el blog. Espero que te guste.
Besos,
Sergio
De: alvarezabogados@luna.es
A: susanamartinez@warmmail.com
Asunto: Demanda
Fecha: 7/06/2008
Buenos días, Susana:
Tras nuestra conversación telefónica, te envío este correo para confirmarte que acepto defenderte en la demanda. En el archivo adjunto encontrarás la lista de mis tarifas, por favor, escríbeme un correo diciendo que las aceptas y envíame toda la documentación de la que hablamos, para que pueda empezar a estudiar el asunto.
Un cordial saludo,
Ángel Álvarez – Abogado
De: 01juzgado03628@libra.es
A: 01juzgado01240@libra.es
Tras nuestra conversación telefónica, te envío este correo para confirmarte que acepto defenderte en la demanda. En el archivo adjunto encontrarás la lista de mis tarifas, por favor, escríbeme un correo diciendo que las aceptas y envíame toda la documentación de la que hablamos, para que pueda empezar a estudiar el asunto.
Un cordial saludo,
Ángel Álvarez – Abogado
De: 01juzgado03628@libra.es
A: 01juzgado01240@libra.es
Fecha: 21/04/2009
Hola, Paco:
Te envío un expediente para esa nueva colección tuya de casos relacionados con Internet. Es uno de los asuntos más curioso de los que he tenido que ocuparme en mi ya dilatada carrerita. Una especie del “chico conoce chica” de toda la vida, pero completamente virtual hasta que se vieron por primera vez las caras en mi presencia, demandada ella por plagio.
Decididamente, me siento caduco ante tanta modernidad. Aparte de aprender lo que es un “blog”, o cuaderno de bitácora, como insistía el abogado de él, y qué tipo de cosas se escriben ahí, pude comprobar cómo dos personas desgranaban intimidades en la pantalla, desde sentimientos totalmente inapropiados hasta fantasías sexuales, sin haberse visto nunca. Cuando he revisado el DVD me ha parecido percibir un destello de sorpresa, incluso cariño, en los ojos de él, al verla por primera vez. Qué cosas.
Espero verte en la próxima reunión. Un abrazo,
Juan
Te envío un expediente para esa nueva colección tuya de casos relacionados con Internet. Es uno de los asuntos más curioso de los que he tenido que ocuparme en mi ya dilatada carrerita. Una especie del “chico conoce chica” de toda la vida, pero completamente virtual hasta que se vieron por primera vez las caras en mi presencia, demandada ella por plagio.
Decididamente, me siento caduco ante tanta modernidad. Aparte de aprender lo que es un “blog”, o cuaderno de bitácora, como insistía el abogado de él, y qué tipo de cosas se escriben ahí, pude comprobar cómo dos personas desgranaban intimidades en la pantalla, desde sentimientos totalmente inapropiados hasta fantasías sexuales, sin haberse visto nunca. Cuando he revisado el DVD me ha parecido percibir un destello de sorpresa, incluso cariño, en los ojos de él, al verla por primera vez. Qué cosas.
Espero verte en la próxima reunión. Un abrazo,
Juan
Otra versión, ligeramente distinta y sensiblemente más corta, de la misma historia
Ya en el estrado, la juez enrojece al leer los papeles del asunto siguiente y confía en el maquillaje. Empieza la vista, demanda por plagio en un blog. Con un gran esfuerzo de concentración, consigue no dirigirse a ellos por sus nicks. Afortunadamente, nadie menciona el suyo, "orquídea".
sábado, 18 de abril de 2009
Naufragio
Se levantó deprisa, como siempre, y se dispuso a realizar las consoladoras rutinas del día. Hacer la cama para cuando llegara otra vez la noche, desayunar de pie, hacer la comida, un paseo y poner en orden sus dominios. Todo bien. Se sorprendió a media mañana haciendo ejercicios vocales, llevaba mucho tiempo sin practicar. Paradojas de la vida, tantos años aprendiendo a modular su voz, a impostarla y dirigirla hasta la última fila de butacas, para ahora recitar su papel a las palmeras, que seguían dando dátiles aunque su Desdémona no fuera creíble.
Luchando contra el aburrimiento, dirigió su imaginación hacia un futuro cada vez más improbable, en el que la entrevistaban para una de esas publicaciones deliciosamente frívolas (a veces, insoportablemente frívolas) que tanto la perseguían. Contestaría que en los últimos años había aprendido que la ropa sirve para algo más que cubrir la desnudez, que el jabón, efectivamente, destroza la piel, y que la leche de coco es muy nutritiva. Para las revistas más serias reservaba el descubrimiento de que el instinto de supervivencia no se adormece tras décadas de vida acomodada, que su registro dramático había subido varios enteros y que nunca más tendría que impostar la risa. Para sus memorias, quizás, dejaba la pregunta más importante, de por qué se escondió cuando vio llegar la lancha, en el primer día de su llegada a la isla.
miércoles, 15 de abril de 2009
Reparto de tareas
En el Cielo
“A partir de ahora, yo me encargo del Bien y tú te ocuparás de todo el Mal”, dijo Dios a uno de sus ángeles, conocido como Lucifer.
“A partir de ahora, yo me encargo del Bien y tú te ocuparás de todo el Mal”, dijo Dios a uno de sus ángeles, conocido como Lucifer.
En el Olimpo
“Ocúpate tú del adulterio, que yo me quedo con la venganza” (Hera, a Zeus)
En el Antiguo Egipto
- Mientras tú te divertías con tu hermanito Seth, yo tuve que dedicarme en exclusiva a todos los asuntos, incluida la educación de nuestro hijo Horus. Para colmo, perdiste la pelea y yo perdí años recomponiendo tus pedazos.
En el siglo XV
- Padre Torquemada, no se preocupe usted por cuántas vueltas hay que darle al torno para que se descoyunten los hombros, déjeme a mí esos detalles insignificantes.
- Padre Torquemada, no se preocupe usted por cuántas vueltas hay que darle al torno para que se descoyunten los hombros, déjeme a mí esos detalles insignificantes.
Edad contemporánea
- Yo ayudo mucho a mi mujer en casa, echo los calcetines a la lavadora, sé poner el lavavajillas y los domingos por la mañana llevo los niños al parque para que ella pueda limpiar cómodamente y hacer el tupering de la semana.
- ¿Sigue trabajando en la fábrica?
- Claro, no pensarás que tengo que mantenerla.
lunes, 13 de abril de 2009
(Re)searching
No busques mi nombre entre los legajos de tu memoria
atados con cintas de colores; allí no estoy.
No recorras los cuadernos de la infancia, las estanterías donde
disponías tus soldaditos para la siguiente batalla del hacerse mayor.
No perturbes las aguas grises del estanque en el que ahogas
los sueños de ojos abiertos (¿ya sabes cómo castigan los dioses?).
No recorras esos laberintos de cristal donde ordenaste con mimo
libros imprescindibles, cachivaches necesarios y recuerdos de viajes.
No mires los cuadros y muebles que adornan tu casa, las fotografías
de las paredes y los álbumes polvorientos de hace veinte años.
Búscame donde sólo puede estar la belleza que dura un instante,
el arco iris que se te escapó esta mañana, una risa sin sombra,
el aroma del dondiego de tu solapa. Allí te espero.
atados con cintas de colores; allí no estoy.
No recorras los cuadernos de la infancia, las estanterías donde
disponías tus soldaditos para la siguiente batalla del hacerse mayor.
No perturbes las aguas grises del estanque en el que ahogas
los sueños de ojos abiertos (¿ya sabes cómo castigan los dioses?).
No recorras esos laberintos de cristal donde ordenaste con mimo
libros imprescindibles, cachivaches necesarios y recuerdos de viajes.
No mires los cuadros y muebles que adornan tu casa, las fotografías
de las paredes y los álbumes polvorientos de hace veinte años.
Búscame donde sólo puede estar la belleza que dura un instante,
el arco iris que se te escapó esta mañana, una risa sin sombra,
el aroma del dondiego de tu solapa. Allí te espero.
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